
Respiro y cierro los ojos,
te veo en una imagen
que acaba de ocurrir,
pienso; que creí haber
conocido a la perfección,
pero la perfección no es algo
Es decir, que vos mujer turquesa,
haces, que lo que ya era perfecto
se marchite en lo imperfecto,
como las flores que pasan
su ciclo cuando mueren
sus pétalos lentamente.
Así de rápido opacas
las maravillas del mundo,
porque pasas como luciérnaga
que alumbra a la noche
dando luz al sendero,
al grillo que canta en la grama,
a mí, cuando pasas
y me alumbras con sólo mirar
el mundo con tus ojos café.
Y me entero que me miras
con esos luceros de dios,
entonces, sonríes
y me haces sentir vivo.
Que tocas, y el mundo
se moldea a tus caricias,
y me siento obra de arte
de museo de Louvre,
haciendo agraciado mi día,
porque ya no creo que exista
algo más allá de vos,
mucho menos, ser
más perfecto que tú.
Pero…
Regresando a la perfección,
no es algo que se deba conocer,
palpar, contar o decir.
simplemente es algo
que los seres deben vivir,
así como yo,
que acabo de vivir de vos
y me queda el recuerdo,
aquí, en el ahora
en mi tarde,
en mi cama,
en mis labios,
y en mi sonrisa,
esa que ahora tengo
perfecta en mi boca.
Gabriel Summers © 2017. Todos los Derechos Reservados.